
Represión en Buenos Aires de protesta de jubilados terminó con heridos y más de 120 detenidos
La policía desalojó con gases y balas de goma a manifestantes que exigían mejoras en sus pensiones
Lo que comenzó como una marcha pacífica de jubilados en el centro de Buenos Aires se convirtió en una de las jornadas más represivas del gobierno de Javier Milei
La protesta, convocada frente al Congreso para reclamar aumentos en las pensiones y rechazar los recortes, fue disuelta con un operativo policial que dejó un saldo de al menos 45 heridos y más de 120 detenidos.
La movilización no solo reunió a jubilados, sino también a sindicatos, organizaciones sociales e incluso grupos de hinchas de fútbol, que se sumaron en apoyo a los reclamos. Pero la respuesta oficial no tardó en llegar: la policía avanzó con gases lacrimógenos, carros hidrantes y balas de goma.
Uno de los casos más graves fue el del fotoperiodista Pablo Grillo, quien recibió un impacto en la cabeza y tuvo que ser operado de urgencia por una fractura de cráneo. Mientras tanto, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, defendió el accionar policial y advirtió que los detenidos podrían enfrentar hasta 20 años de prisión bajo la nueva ley antimafia.
El clima de tensión no quedó solo en las calles. Horas después, cacerolazos espontáneos resonaron en distintos barrios de Buenos Aires en señal de repudio. Las organizaciones de derechos humanos denunciaron lo sucedido como un “exceso injustificable”, mientras desde el gobierno insisten en que se trató de “un acto de orden público”.
La represión a los jubilados marca un nuevo punto de quiebre en la Argentina de Milei, con un escenario cada vez más polarizado y una sociedad que sigue en las calles.
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